Inmaculada Concepción de El Viejo

Inmaculada Concepción de El Viejo
Patrona de Nicaragua
Fiesta 8 de Diciembre

La antigua historia y el fervor religioso de la Santísima Virgen del Trono, Nuestra Señora de El Viejo, tiene su arraigo siglos atrás. Con toda probabilidad se asegura que el templo está ubicado en el espacio geográfico que perteneció al poderoso Cacique Agateyte, que dominó El Viejo, en su vasta extensión de 1306 kilómetros cuadrados, el mayor de los trece municipios de Chinandega.

En los archivos históricos católicos se afirma que la adorada Patrona de Nicaragua eligió hacer morada en estas tierras y hasta sacudió los mares para impedir ser trasladada a otro sitio.Los hechos se remontan a 1562, cuando la Virgen era traslada en una embarcación procedente de España hacia el virreinato de Perú por Pedro Zepeda de Ahumada – hermano de Santa Teresa de Ávila- y una fuerte tormenta lo obligó a detenerse en el antiguo Puerto de Posesión de El Realejo.

Zepeda de Ahumada cayó enfermo de malaria y al recuperarse retomó su ruta e intentó llevarla consigo. En tres ocasiones fuertes tempestades lo obligaron a regresar, algo que entendió como señal de que la Virgen había decidido quedarse.Entonces se dirigió a Chamulpán o Villa de la Concepción de El Viejo y entregó la valiosa imagen a los frailes franciscanos, a cargo de la parroquia.

Así la imagen se quedó en estas tierras, y en esa época los indígenas llamaban “La Niña Blanca” a la Purísima Concepción de María que con gran celo y orgullo es resguardada por la comunidad cristiana de El Viejo.


La Virgen es vestida el 5 de diciembre, en una ceremonia especial donde participan la Mayordoma de las fiestas y algunas Hijas de María de mayor trayectoria en la organización.
La vestimenta se corta en pequeños trozos, los cuales se entregan a las personas más devotas y son guardados como reliquias o como recuerdo de la visita a estos actos piadosos.

El 6 de diciembre, momentos antes de la “lavada de la plata”, se realiza la bajada de la Virgen, de manos del Obispo de la Diócesis, ante los feligreses que en un mar humano visitan el Santuario nacional. Es un acto lleno de júbilo y donde muchos de los presentes emocionados derraman lágrimas.

DEBAJO DEL ALTAR NACE UNA VERTIENTE

Debajo del altar de la Virgen nace una vertiente subterráneo que recorre una distancia de 400 metros, cruzando por el parque y yendo a caer en el río de El Viejo, en el paso del puente «El Limón». A ese permanente manantial o acueducto subterráneo llegan los peregrinos a traer agua procedente del altar mayor para medicina de los moribundos o bendición de los recién nacidos.

Según el periodista Alberto Medina, de origen viejano, quien escribió la obra «Efemérides Nicaragüenses», este desfiladero fue encauzado en sus primeros treinta metros en 1795 por el español José de Salvador Intendente de Nicaragua, quien fue el primer urbanizador de las calles de El Viejo y Chinandega, luego fue canalizado en otros 100 metros cuando se construyó el puente «El Limón» en forma de cruz por el Ministerio de Construcciones Nacionales, durante los años 40-50.

Antes de comenzar el acto de la Lavada de la Plata -el seis de diciembre- es imponente ver el recibimiento que la población ofrece desde las cinco de la mañana, a los miles de visitantes centroamericanos y del interior del país, quienes son saludados por un reventar de pólvora y con símbolos alusivos a la ocasión.

Asimismo,, las personas que fueron «priostes» de San Roque, organizadores del folklore nativo, maestros de escuela y entendidos de la cultura autóctona, acompañados con música auténticamente viejana brindan sus aportes artísticos alusivos al momento, porque la Lavada de la Plata es la fiesta más distinguida de nuestras tradiciones religiosas.

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